Uno de los puntos de partida, casi una premisa de este a partir de ahora ineludible ensayo de Gonzalo Aguilar, es la comprobacion de que cada vez que se habla en especial cada vez que se escribe sobre el nuevo cine argentino, son muchos los que sienten la necesidad de anteponer la aclaracion el llamado . Es decir, de atajarse y distanciarse hablando de el llamado Nuevo Cine Argentino, como si todavia hubiera fuertes dudas de que semejante cosa efectivamente exista; como si, incluso, pudiera no tratarse de otra cosa que de un invento mas o menos pasajero de la critica especializada. Aguilar sabe y plantea de entrada que, se llame como se llame lo que ha ocurrido con el cine nacional de los 90 en adelante, es una construccion en la que el periodismo viene cumpliendo un papel importante, junto a directores, guionistas, productores y escuelas de cine. Y plantea tambien la posibilidad de diseccionar al heterogeneo conjunto de peliculas argentinas estrenadas desde 1997 (ano en que arranca el listado alfabetico y ano a ano que se incluye como anexo al final del libro) para encontrar en ellos signos inequivocos de una ruptura y una renovacion, asi como los de ciertas continuidades. En plena conciencia de que Lucrecia Martel, Pablo Trapero, Martin Rejtman o Adrian Caetano pertenecen a universos tan diferentes que solo alguien muy despistado puede creer que representan algo semejante , Aguilar rastrea puntos de contacto que muchas veces remiten antes que a nada a como cada una de estas peliculas tan diversas producen un corte con las que se producian en la Argentina durante los anos de la dictadura y la primera decada del retorno democratico. Por ejemplo, cuales son los nuevos modos de produccion y distribucion, cuales son las alternativas de financiacion; como se formo la nueva generacion de productores (y que nuevo tipo de relacion fueron estableciendo con el Incaa) y como se conforman los repartos de las peliculas de los nuevos productores y directores y que papeles juegan los festivales de cine. Tambien las formas en que las peliculas replantearon sus lazos con la realidad, tanto desde el documental como desde la ficcion y la categoria hibrida que se fue afianzando entre lo uno y lo otro. Aguilar postula que pese a las apariencias, el cine argentino de los 90 es el mas genuinamente politico de todos , y lo sostiene desde una idea de apertura e indeterminacion de una generacion que ha abandonado las actitudes pedagogicas y denuncialistas del cine de sus predecesores. Pero tal vez lo mas valioso e inusual de Otros mundos sea su estudio sobre la revalorizacion de la puesta en escena, de las posibilidades del plano cinematografico y del uso del sonido, que vuelven a ser importantes por primera vez en mucho tiempo en la obra de varios de los directores de las nuevas generaciones. Otros mundos aparece justo en un momento algo critico y tal vez definitorio para el cine argentino ahora que muchos de los nuevos directores ya tienen mas de dos o tres peliculas y han consolidado la situacion de sus propias productoras , aportando analisis y argumentos, en busca de alguna certeza frente a mucha condena y mucha celebracion acritica. Nota de Mariano Kairuz desde PAGINA 12 (20/08/2006) Este ano se reedito el libro incluyendo el analisis de films hasta Historias extraordinarias, de Mariano Llinas.